19 agosto, 2013

La trilogía erótica que se convirtió en saga.



Empecé esta trilogía en pleno frenesí 50 Sombras. Sylvia Day prometía una historia igual de apasionante y entretenida e irremediablemente, muchos mordimos el anzuelo. El tercer libro –en teoría el último− salió hace poco y rápidamente lo busqué para poder ver cómo acababa esta historia. Y me encuentro con que no es así. Supongo que dado el éxito de la ahora Saga Crossfire, Sylvia Day ha decidido aumentar la trilogía a cinco libros y dado que si quiero analizar la saga completa, ya puedo esperar sentada y morirme del aburrimiento, he decidido hacer un análisis de los tres primeros.

Esta es una crítica complicada. De hecho, por momentos tengo una sensación de deja vù. Y, ¿por qué?, os preguntaréis. Básicamente, esta saga es una calcomanía de la de E.L. James –o al menos esa sensación da en un principio−. Las primeras páginas nos narran cómo Eva Tramell se cae de culo −literalmente− al conocer a don oscuro y peligroso, también llamado Gideon Cross. Este es el inicio de una tormentosa relación entre una completa chica el montón y el solterito de oro con un pasado misterioso. ¿A que ahora ya os suena más? 




Esta es la base del primer libro y parte del segundo, sin embargo, a medida que vamos avanzando, comenzamos a ver cómo la autora cambia de rumbo, estableciendo subtramas alejadas de lo meramente romántico –lo cual se agradece, y mucho−. Van apareciendo historias más complejas que, si bien siguen estando relacionadas con lo amoroso, al menos le dan al libro un toque diferente. Es más, a medida que avanzamos, la trama se vuelve un poquito más oscura, ya no solo por los estigmas internos de los personajes, sino también por las elecciones que estos hacen.

Los personajes protagonistas, comienzan también como dos tópicos, aunque al menos, en esta ocasión podemos ver una leve evolución en ambos. Tenemos a un Gideon Cross seguro de si mismo pero también muy encerrado en su mundo interior, que poco a poco va desvelando su oscuro secreto. Sin embargo la evolución más marcada es la de Eva, una chica pasional que va dejando a un lado los momentos egoístas para ir madurando y ayudar a la gente a la que quiere. Y es que esto es lo que más me ha gustado. Existen los personajes secundarios y estos también tienen peso y en ocasiones están más "rotos" que los principales. Tenemos al mejor amigo de Eva, Cary Grant, un bisexual con alergia a las relaciones por su pasado tormentoso; los padres de Eva, divorciados tratando de rehacer sus vidas; Mark, el jefe de Eva y sus problemas de oficina o de pareja; Mia, una secretaria amiga de Eva que comienza a descubrir lo difícil que es eso de las relaciones románticas; Ireland, una adolescente que echa de menos a su hermano,… Vamos, que por lo menos tenemos variedad y unas cuantas historias intercaladas que le dan un poco de dinamismo a las novelas.

Y en cuanto al estilo, pues muy en la línea de las otras historias. Es Eva quien nos habla en primera persona. Sigue siendo una sucesión de escenas románticas, escenas sexuales –bastante excitantes sin necesidad de meterse en el mundo sadomaso− y peleas sin fin. Podemos ver que el primer libro, como ya es común, es meramente introductorio y, a pesar de que las escenas sexuales agilizan la lectura, es un poco lento en el desarrollo, cosa que se va solucionando más adelante, aunque no demasiado, dado que, al pasar a ser una saga, se siguen introduciendo nuevas historias hasta el tercer libro. Finalmente destacar que por fin nos encontramos ante un libro de esta temática que prepara bastante bien la resolución de las tramas, sin precipitarse ni meter elementos a la fuerza. Aunque claro, tengamos en cuenta que en realidad, se ha resolvido bien poco de la historia principal, terminando el tercer libro con más enigmas si cabe.



¿Más o menos de lo mismo? Definitivamente, más de lo mismo. Mejor construido que otros de esta temática y que gusta y engancha más, pero que sigue pecando de los fallos comunes –concepción machista, personajes tópicos y clichés−.

Puntuación: 6/10

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